miércoles, 23 de noviembre de 2011

Alexa. Bañales Sánchez Rosa María


ALEXA

Es increíble cómo pasa el tiempo, estoy aquí, cuando hace un par de años ni siquiera me pasaba por la cabeza estar en un momento como este. En aquellos días todo era diferente, mi diversión era distinta, mis intereses y preocupaciones giraban en torno a cosas que ahora podría tachar de insignificantes, pero que en aquel tiempo no lo eran.

Aun recuerdo mis dieciocho años, la edad en que tuve mi primer  supuesto novio, y para lo cual pedí permiso a mis padres de poder tenerlo, y digo supuesto, porque fue un noviazgo de fin de semana y cabe mencionar que solo nos vimos el viernes. El nombre del supuesto novio no tiene caso mencionar ahora, pero si el hecho de que era compañero de la escuela y que sinceramente como compañero no era del todo de mi agrado, un tipo que se quería hacer notar con comentarios absurdos a mitad de cada clase. ¿Qué que me hizo cambiar de opinión? Pues esa tarde de viernes mientras convivíamos por primera vez en una de esas famosas reuniones llamadas tardeadas, me di cuenta mientras platicamos, como dicen por ahí: que feo no era y que quizás podríamos tener algo en común.  Así que resumiendo, nos vimos el viernes, nos hicimos novios por teléfono el sábado, el domingo no nos vimos y terminamos el lunes, eso es lo que yo llamo un supuesto novio.

Se podría hablar de mi vida como cotidiana e incluso común, había terminado mi bachillerato, aunque no de una manera muy sobresaliente, pero si lo suficiente como para que mis padres estuvieran orgullosos de mí y porque no decirlo, también lo estaba de mi misma.

Antes de continuar, eh de mencionar que era una joven introvertida y no me era muy fácil socializar, el primer año en la universidad no niego que fue un poco difícil, pero nada que no pudiera sobrellevar, todo era tranquilo, si acaso una que otra preocupación por los gastos que la universidad generaba pero todo seguía adelante.

En ese tiempo  contaba con una amiga, (si, la famosa amiga que un momento llegas a considerarla como hermana), pero a pesar de que compartíamos instalaciones en la misma secundaria, no fue hasta el bachillerato cuando cruzamos palabra alguna y, desde entonces, nos habíamos convertido en las mejores amigas, huy y sin olvidar mencionar que era la mejor amiga de mi supuesto novio, aunque realmente él quería algo más que una amistad, y yo estaba consciente de ello, y ella también pero siempre alegaba que no quería que su relación de amigos terminara.  En fin, era un tema que a mí me daba igual.

En esos días amabas nos encontrábamos en el primer año de nuestras respectivas licenciaturas, cuando una sorpresa llega, mi amiga estaba embarazada y se iba ir a vivir con su novio. Lo que significaba que ya no íbamos a salir a divertirnos los tres, y digo los tres porque desde hace unos meses atrás su novio parecía chicle y la que aparentaba hacer mal tercio era yo. ¿La solución? Pues si, ahora realmente hacer mal tercio e irlos a visitar a su nuevo hogar.

Aun recuerdo ese día, mi amiga ya tendría unos cuatro meses de embarazo, y nos encontrábamos en su casa, era una tarde soleada y nos divertíamos chateando, cuando encontramos conectado a mi supuesto novio y decidimos bromear con él, pues no sabía que éramos nosotras hasta que pusimos la cámara, y es aquí donde realmente comienza todo. Mi primer año en la universidad había sido suficiente como para que cambiara tanto de forma de vestir como para volverme extrovertida, y el resultado fue que empezara a recibir sus halagos, realmente ese día no tuve tiempo para platicar, así que me despedí para poder ir rumbo a la universidad mientras mi amiga y él se quedaban conversando.

A partir de ahí, cada noche recibía una llamada nocturna, si, era él, y las llamadas continuaron durante dos semanas, hasta que me invito a salir y acepte. Antes de asistir a la cita, tuve oportunidad de hablar con mi

amiga y me comento que él se había molestado tanto al saber que ella ya viviera con su novio y que estuviera embarazada, que decidió no tener más contacto con ella.  A lo cual yo no tuve nada  que comentar, solo el hecho de que teníamos una cita.

Llego ese sábado en la tarde, y después de platicar unos 15 minutos, llego la nueva propuesta de ser novios, a la que sin pensarlo me negué, ya lo había conocido, realmente no me interesaba tener un novio como él, y si hay algo de lo que me arrepiento de aquellos años, es que me faltaba  firmeza en mis decisiones, tal es así, que tanto me insistió que obtuvo el sí.

Era el mes de octubre de 2006 y yo ya tenía novio, al parecer todo iba bien, al mes conocí a su familia y ya iba a comer a su casa, hablamos del mes de noviembre, y para diciembre, con la idea de tomar unas buenas vacaciones me fui a Guadalajara con mi familia, pero algo no andaba del todo bien, mis síntomas previos a la llegada de mi periodo de menstruación, estaban algo raros, comenzaba a sentir dolores de los llamados cólicos muy fuertes, pero solo por cerca de un minuto y como 3 o 4 veces al día, realmente me preocupé, y decidí consultar a un doctor de Guadalajara, que por cierto, fue una experiencia nada agradable, pero en ese tema no entrare en detalles, en conclusión, el doctor me mando medicamento en caso de que fuera una infección y solo para descartar, una prueba de embarazo de farmacia, la cual me parecía innecesaria, pues me había cuidado en mis relaciones sexuales y el motivo por el cual me preocupaba era precisamente era eso, que si no había posibilidad de que fuera embarazo entonces que era. Sin embargo aun así me la hice y lo más absurdo fue que salió indefinido. Lo que continuaba era seguir tomando el medicamento y así lo hice, precisamente el 24 de diciembre llega mi menstruación, mmm realmente pensé que había llegado, pero solo fue un sangrado de una sola ocasión.

Mi preocupación continuaba, así que llegando al Distrito Federal la primera semana de enero decidí visitar otro médico, el cual me mando hacer un ultrasonido para descartar quistes los cuales pudieran impedir el proceso de menstruación.

Qué momento, en verdad que momento, lunes 8 de enero 7:00 am, en esta ocasión me encontraba con mi mama y mi sobrina de 5 años, sentadas afuera de los laboratorios y yo tomando mas a fuerzas que de ganas 2 litros de agua, y justo cuando le daba el último trago a la botella, no aguante mas y corrí al sanitario a vomitar.

No tardaron en mandarme llamar, entre sola al consultorio, me recostaron en una esquina de aquel cuarto, me descubrieron el abdomen y tras ponerme un gel frio que me puso la piel chinita, comenzó la exploración, el doctor no decía nada, se limitaba a ver por la pantalla, mientras a mi no me quedaba más que ver el techo blanco. Pasaron un par de minutos para que yo escuchara como el preparaba su garganta para hablar diciéndome:
-pues al parecer no tienes nada malo, no son quistes. . .
Un suspiro de tranquilidad salió de lo más profundo, fue como si me sacaran una espina que me estaba dando lata, cosa que no duro ni un minuto después de que termino diciendo:
-pero…TIENES OCHO SEMANAS DE GESTACION.
Definitivamente, me quito la espinita con el único motivo de dejarme caer el mundo entero, a lo cual mi única reacción fue decir:
-NO.
Es no es difícil de explicar todo lo que sentí en ese momento, paso por mi cabeza toda mi vida en un segundo, mi familia, mi escuela, mi vida, ¿qué iba a ser?
Pero todo eso también duro un par de segundos cuando el doctor se digirió a mí diciendo:
-Mira, mientras señalaba la pantalla, esta lucecita que parpadea, es su corazoncito.
Esto fue más que suficiente para que mis ojos dejaran caer una lagrima de emoción.
Sin embargo, sabìa que al salir de ahí una realidad bastante fría me esperaba.

Pero aún había algo más pendiente, ¿qué pasaba con los dolores que me daban y el sangrado?

No recuerdo como me las ingenie para que nadie viera los resultados, recuerdo que toda una hoja manejaba el tema con conceptos médicos, pero al final, y con mayúsculas, conclusión: 8 semanas de gestación,” sin mencionar las 2 hojas siguientes tapizadas con las imágenes de lo que en ese momento era mi hijo.

Aun recuerdo ese 8 de Enero cuando recibí la noticia, después de tener el resultado en mi mano, solo quedo ir de regreso a casa, en mi cabeza pasaban miles de cosas, trataba de asimilar la magnitud del problema en que me había metido, pero nada lo conseguía. Al llegar a casa, lo primero que hice fue alistarme e ir al trabajo de Ramses, si ese es el nombre del supuesto novio, que claro, en ese momento si lo era: Llegue y espere que saliera, y en cuanto lo hizo y estuvo frente a mí, no soporte mas y el llanto salió, el me miro y pregunto qué era lo que pasaba, a lo que solo respondí con un tono de preocupación y tristeza: -Estoy embarazada-, su reacción era de esperarse, tampoco lo creía, comenzamos a hablar sobre qué íbamos hacer, que iba a pasar, y justo en ese momento me di cuenta, que no era tanto el hecho de que estaba embarazada lo que me preocupaba, sino el hecho de que tuviera amenaza de aborto, solo le dije que quería tener al bebe.
Caminamos en silencio hasta la parada del camión,  y justo ahí, voltio a verme y me dijo:-nos vamos a casar y vamos estar juntos. Aun lo recuerdo y me da risa, lo primero que salió de mi boca fue un NO clarísimo, no estaba dispuesta a tomar una decisión así  solo por compromiso, le comenté que podríamos intentar estar juntos e incluso vivir juntos y si realmente funcionaba, dar el siguiente paso.

Al parecer se había encontrado una solución para con mi pareja, pero… aún me esperaba algo más fuerte, ¿Cómo le daría la noticia a mis padres?

Al llegar por la noche a mi casa después de ver a Ramses, solo quise recostarme en mi cama y no hablar con nadie, pero todos sabían que me  había ido a hacer unos análisis, así que obviamente deseaban saber los resultados. Llegó mi hermana mayor, ella vivía a una cuadra de mi casa, y fue a visitarme para ver cómo estaba, se sentó a la orilla de mi cama y me pregunto qué era lo que tenía,  la vi y le dije que estaba embarazada, eh de mencionar que mi hermana es muy relajienta, así que cuando se lo dije soltó la carcajada, y lo hizo porque no me creyó, pues como se los había mencionado antes, jamás me habían conocido algún novio. Yo tenía todas las emociones juntas, así que comencé a llorar y se lo volví a decir, fue ahí cuando la expresión de su rostro cambio por completo y me dijo en tono de sorpresa y con estas palabras: -No manches, ponte los zapatos y vamos a la casa.

Entramos en su cocina, sacó un cigarro, su mano le temblaba mientras lo encendía, así que saco una botella de tequila y un caballito, lo sirvió y se lo tomó de un jalón, era muy gracioso, ese fue mi primer antojo que reprimí por mi situación, se sentó y platicamos largo y tendido, me dio gusto que pensábamos lo mismo, la idea de no casarme era hasta ese momento acertada y contaba con su apoyo.

Esa noche estaba la familia completa en casa, así que era el momento indicado para hablar con todos, mi hermana se sirvió un segundo caballito y se lo tomo de la misma manera, supuestamente pa agarrar valor, hubiera querido agarrarlo de la misma manera, pero en fin, nos dirigimos a mi casa y al llegar ella se encargo de juntar a toda la familia, yo ya los esperaba en la cocina recargada en el refri con los ojos llenos de lágrimas, cada uno iba entrando tranquilamente, pero al verme en ese estado, su expresión cambiaba suponiendo que algo malo ocurría. Estando los 6 reunidos, tras un momento de silencio les dije:
- Estoy embarazada.
Solo recuerdo dos reacciones, la de mi mamá fue agachar la cabeza y permanecer en silencio, y la de mi papá fue verme y mover en forma de negación la cabeza, lo que para mí  fue ponerle sal a la herida, efectivamente les había fallado, les comente que Ramses había aceptado al igual que yo la responsabilidad y que iba a tener a mi hijo. Nadie dijo mucho, mi hermana en ese momento tomo el papel de vocera, apoyándome, mi mama y mi papá me dijeron que contaba con su apoyo y que querían conocer y hablar con Ramses y mi hermano solo pregunto lo que iba a pasar con la universidad, a lo que yo respondí que no la dejaría.



Al parecer había salido de esa presión, pero como era de esperarse, las cosas en mi casa cambiaron. Comencé a atender la amenaza de aborto, porque efectivamente la tenia, pero afortunadamente con un par de inyecciones y reposo absoluto desapareció.

Siempre me había imaginado casada, en mi casa, y esperando ansiosamente junto a mi pareja a nuestro bebe, y verme en esa situación  fue muy deprimente, andaba sola para todos lados, asistía sola a las revisiones médicas, a los análisis, nunca hubo nadie siquiera que me acariciara la pancita, ¿y Ramsés? pues después de darle la noticia se desapareció por cuatro meses.

Cuando tenía seis meses de embarazo Ramses apareció de nuevo, diciendo que quería estar con nosotros y que supuestamente la noticia le había caído de peso, después de choro y medio y discutir un buen rato decidimos intentarlo, hablo con mis papás y las cosas quedaron claras. Pero al paso de los días las cosas no iban bien.

Asistí a la universidad hasta los 7 meses de embarazo, y en agosto llegó el momento.

Eran las 6:30 am del día 9 de agosto, mientras dormía sentí algo muy húmedo, me levante y me vi mojada de las piernas, llegue a pensar que el bebe me había presionado y me había hecho del baño, pero no, realmente se me había roto la fuente, así que no quedo de otra que ir al hospital, al llegar te piden todos tus datos, te dicen que te quites todo lo que traigas de metal  y que entres por una pequeña puerta, en ese momento sentí un miedo enorme de no volver a salir de ahí, casi con lagrimas me despedí de mi mama y entre. Al entrar todavía me hicieron esperar como 15 minutos, el lugar estaba más que vacio y hacían limpieza, me hicieron pasar a un consultorio donde me desvestí y me revisaron, después de ahí me trasladaron en silla de ruedas a una habitación, que por cierto, me hizo sentir como si estuviera enferma, estando en la habitación llegaron 2 médicos y como 5 pasantes, por un momento me sentí utilizada, pero después le vi el lado bueno pues estaba siendo instrumento de aprendizaje, estaba llegando la hora y me llevaron a quirófano wooow que sensación, todo blanco, iluminado con luces muy raras, y varias personas, pero entre ellas, una señora ya grande, que para mi sorpresa, era la que me iba a poner la anestesia llamada raquea, había escuchado que dolía horrible y que no te debes mover nada porque puede haber consecuencias, y pensar que una señora grande lo iba a hacer me daba mucha desconfianza, pero se la ganó dándome la explicación del cómo funcionaba.

A los pocos minutos me encontraba mirando al techo, con las manos sujetadas a los lados y una cortina blanca que me tapaba de la cintura para abajo. Pasaron solo unos minutos mas y escuche el llanto más lindo, era mi bebe, vi como lo tomaron, lo limpiaron y lo acercaron hacia mí para darle la bienvenida con un tierno beso.

Desde ese momento mi prioridad es esa bebe y nunca nada será más importante que ella, estamos solo ella y yo, ahora tiene cuatro años y es mi pequeña traviesa, la razón de mi vida.


No podía ser cierto. Mendoza Damían Adriana


Mendoza Damían Adriana  
NO PODÍA SER CIERTO

No podía ocultar la alegría que me provocaba verlo, me sentía rara; me mareaba, me daban nauseas, me sudaban las manos y sentía que el corazón se me salía del pecho. Me emocionaba, en verdad me emocionaba.
Cuando lo conocí no me causo la misma impresión, es más, ni siquiera le tome importancia, fue como si no lo hubiera visto, no tenía nada que llamara mi atención. Todavía no logro comprender qué pasó.
Un día se acerco mucho a mi, me tomo de la mano para explicarme cómo se hacían las cosas apretándome con tal fuerza que provoco un escalofrío que me recorrió completamente la espalda. En el rostro tenía una expresión desagradable, me miraba de un modo extraño que me intrigaba demasiado. Creo que le molestaba tocarme, y a mi me encantaba que lo hiciera.
Pasaron varias sesiones sin nada relevante, ni por error me volteaba a ver, parecía no notar mi existencia. Aprovechaba cada oportunidad para hacerme sentir ignorada, pero en el fondo moría de ganas por acercarse a mi.
Hoy nos quedamos solos en ese lugar lleno de mesas, él estaba guardando cosas muy acelerado y un poco nervioso, como si tuviera prisa por terminar lo que estaba haciendo para salir corriendo de ahí. Por momentos volteaba y fingía no mirarme, seguramente temía no poder con las ganas de tomarme entre sus brazos y tal vez… besarme, sí, sólo besarme.
La manera en que agarra las cosas, la forma en que parece acariciar cada instrumento, me hace pensar que es a mi a quien acaricia lentamente. Es como si deslizara las cosas sobre mi piel, como si rozara las yemas de sus dedos sobre mi espalda, como si pasara la punta de su lengua suavemente por mi cuello. De pronto empiezo a sentir húmeda la piel, un hueco en el estómago, una sensación de vértigo, los latidos de mi corazón se incrementan y… cuando levanto la mirada y veo su rostro me doy cuenta que ni siquiera me mira a mi.
Últimamente no ha ocurrido nada relevante, todo sigue igual que siempre; nos vemos en ese lugar tan frío y a veces solitario todos los días a la misma hora. Me sigue mirando por accidente y ni siquiera sabe mi nombre, cuando yo no puedo dejar de pronunciar el suyo todo el día. No se si siente lo mismo que yo, pero tal vez me desea de la misma manera.
No se si fue casualidad o simplemente el destino pero otra vez nos quedamos solos al final de la clase. Me miraba como si quisiera saltar encima de mi para hacerme lo que siempre había querido. Lo podía imaginar arrancándome la ropa con mucha fuerza sin poder separar su boca de la mía, tomándome por la cintura arrebatadamente, uniendo su respiración a la mía y deseando que nos fundiéramos en uno mismo. De pronto mientras pensaba en todo lo que tal vez haría conmigo volteé y lo vi ahí parado a mi lado sin decir ni una sola palabra y mirándome como si algo malo pasara conmigo, me preguntó si estaba bien por que llevaba ya varios minutos hablándome y yo con una sensación de calor recorriéndome todo el cuerpo solo pude decir –sí, todo esta bien-. Después miró su reloj y me dijo que ya era muy tarde y que se tenía que ir, amablemente se ofreció a llevarme a mi casa y sin dudarlo ni un segundo me levante y salí con él hacia su carro.
En el camino no pronunciamos ni una sola palabra, parecíamos estar nerviosos y no se nos ocurría nada bueno que contar, además en ese momento era más importante controlar mis impulsos para no arrojarme a sus brazos y consumar lo que hasta ese momento solo estaba en mi cabeza, que pensar en un buen tema para conversar. De pronto se dio la vuelta en una calle que nos desviaba del camino y solo preguntó si había problema en pasar a su casa por algunas cosas que necesitaba, en ese momento no supe que decir, solo se erizaron todos los bellos de mi cuerpo y una sensación de exaltación que nunca antes había experimentado invadió mi cuerpo. Supongo que tomó mi expresión como un sí y continúo su camino.
Llegando a su casa me invitó a pasar para que no me quedara solo en el carro y antes de terminar la pregunta yo ya estaba parada en la puerta esperando a que abriera. Me invitó a sentarme en la sala y me dijo que sólo tardaría un segundo en tomar lo que necesitaba, subió unas escaleras y desapareció de mi vista. Yo estaba muy emocionada pero no podía evitar sentir miedo por lo que ahí me esperaba. De pronto escuché su voz pidiéndome que subiera. Me agarre fuertemente el barandal de la escalera para no caerme por que todo el cuerpo me temblaba y subí lentamente hasta el cuarto del que provenía su voz. Dentro de este me estaba esperando sentado en la cama con una mirada que me invitaba a hacer algo más que platicar, me tomo de la mano y la deslizó lentamente por cada parte de su cuerpo, después me agarró de la cintura de una forma suave y cariñosa y me recostó en la cama sin decir ni una sola palabra. Sentía como estrechaba su cuerpo junto al mío dejando ver todo el deseo y la pasión que habían estado reprimidos por tanto tiempo. Nada de lo que había pasado ese día podía compararse con lo que había imaginado desde la primera vez que lo vi. 
Al otro día sólo podía pensar en verlo, abrazarlo y sin duda alguna en repetir lo que ya se había consumado. Cuando llegué al salón esperaba encontrarlo ahí, pero sólo vi en la puerta un letrero extraño que decía: “Sentimos mucho el tiempo que los hemos hecho esperar, pero todavía no hay profesor disponible para la materia, tendrán que esperar dos semanas más para iniciar clases. Atte. La dirección”. Al terminar de leer sentí como si un balde de agua fría hubiera caído sobre mi cabeza. Yo no pude haber imaginado todo, cómo iba a ser esto posible si aún podía sentir su aliento frente al mío, el sabor de su saliva en mis labios y la fuerza de sus manos estrechando todo mi cuerpo. Algo estaba mal, eso no podía ser cierto…    

Remembranzas. Pescador Domínguez Ileana


Pescador Domínguez Ileana
Remembranzas
De repente me despierta un intenso frío, de ese que sentimos cuando un viento helado nos cala los huesos, será que hasta en mis sueños me perturba tu recuerdo.
No sé porque mi mente necia sigue persiguiéndote, si esta claro que nunca formarás una parte real en mi vida, y si son muchas las cicatrices que al intentar alcanzarte me han quedado.
Por ejemplo la de ese día, en que en un acto de valor tome el teléfono y te busque, aún lo puedo revivir: mientras mis piernas temblaban de nervios alguien al otro lado, no recuerdo quien, me contesta. Pregunto por ti, todos mis sentidos están alertas gracias a una descarga de adrenalina que corre por mis venas, escucho que te nombran, tan  solo tu nombre me llena de alegría. Tardas un poco en contestar, ahora con el paso del tiempo puedo elucidar que es por el desgano que tenías de hablar conmigo.
En ese entonces encontraba mil pretextos que justificaran tus desaires. Más claros no podían ser, pero uno eterno ciego ante el enamoramiento todo ignora.
Por fin contestas, mi mente se nubla y ese diálogo que tenía ensayado se esfuma rápidamente. Hago la pregunta preestablecida, un típico, ¿cómo estás?. No recuerdo tu respuesta ni como se desarrollo la conversación, pero el final de ella solo sé que había conseguido una cita contigo, mejor no podría haber sido. Quedamos de vernos esa misma semana, por la mañana, yo sería quien te iría a buscar a tu escuela. No pongo ninguna objeción, poco importa que yo falte a la mía, que no sepa llegar al lugar, que no pongas de tu parte para que nos encontremos en otra parte que nos quede más cerca, al fin y al cabo no es difícil pues apenas unas cuantas calles separan tu casa de la mía. En cuanto cuelgo el teléfono, la emoción me embarga, mi ilusión se eleva a mil. Empiezo a imaginar nuestro primer día juntos. De repente me doy cuenta que necesito dinero, no es correcto llegar a una cita sin efectivo, busco mis ahorros, no importa si tu no levas dinero, por supuesto que no lo tomaré a mal, se que todo es repentino y talvez no tengas dinero disponible, que no sea por falta de él que no tengamos a donde ir. Guardo todos mis ahorros en mi cartera.
Apenas y concilió el sueño, no las horas se me hacen eternas para poder verte.
No se a que hora logre dormir, por fin suena el despertador, son las 6 de la mañana. Como nunca en mi vida me da gusto levantarme temprano. Me arreglo lo mejor que puedo, quiero impresionarte, creo que nunca me habías visto sin el uniforme escolar.  Ahora ya no tenemos que llevarlo, por fin vamos a la escuela con ropa de calle, lo que facilita que salga de mi casa sin tener que llevar ropa escondida y sin levantar la sospecha de mis padres.
No quiero llegar tarde, por lo que tomo un taxi, le doy el nombre de tu escuela y su ubicación y le pido que me lleve pues yo no conozco donde queda el lugar. Aunque no es muy lejos de la zona que conozco paso por lugares que nunca antes había transitado, por fin llegamos.
Es muy temprano, y mi cabello todavía esta húmedo, tirito un poco por el frío, un poco por los nervios. Hay mucha gente alrededor, es la hora de la entrada a la prepa, no te encuentro, pero sé que llegarás, confió ciegamente en ti, pasan los minutos y pero sigo sin lograr verte.
No sé  cuanto tiempo ha transcurrido, empiezo sentirme tonta, mis nervios se transmutan en angustia. De repente apareces, ahora no sé si fue lo mejor o más me valía que nunca lo hubieras hecho, así seguramente hubiera encontrado un motivo para justificarte.
Caminas hacia mi, mi corazón se paraliza, por fin estas frente a mi, toda la espera se ve compensada con tu saludo, un beso frío en la mejilla. La sorpresa es que no vas solo, te acompañan dos amigos, los cuales me presentas. Para mí es algo nuevo,  nunca me has presentado a alguien que forme parte de tu vida. Me pides que entre a tu escuela, eso me desconcierta, sabes que no me dejarán pasar por no tener credencial, te sonríes, con esa maldita sonrisa que tiene una mezcla entre angelical y cínica, me dices que seguramente no habrá problema con el vigilante, pero te digo que es mejor si te espero mientras vas a buscar tus cosas para irnos, como una loza me cae tu respuesta, por supuesto que no irás por tus cosas, tienes clases, estupefacta te pregunto que entonces para que me dijiste que te fuera a buscar, hirientemente me respondes que porque yo fui quien ideo la cita, no se que hacer, solo me quedo ahí parada, necia que soy, te vuelvo a pedir que nos vayamos de ahí, aunque sea para charlar unos minutos, después regresarás a clase, con un ceño de desdén te niegas, mi desconcierto ante tu actitud y la absurda situación me llevan a esbozar una fingida sonrisa, mientras por dentro la ilusión se desvanece y da paso auna mezcla de rabia y consternación. Esa sensación me lleva a preguntarte irónicamente que si quieres te espero afuera de la escuela hasta que salgas, con tu gesto que aún guarda en mi mente, con esa sonrisa infame, me respondes que sí, la sangre se va a mi cabeza, tu cinismo, mi vergüenza, todo se vuelca como un torbellino en mi mente, y sin pensarlo, ahí frente a todos, te suelto una bofetada, nada es como lo imaginé esa noche que hablamos por teléfono. Ni siquiera veo tu reacción ya no queda lugar para decir nada, doy media vuelta , me marcho tan rápido como puedo, la gente de alrededor desparece en mi mente, es como si todo se hubiera quedado suspendido en una dimensión ajena a la mía mientras camino hacia la calle, solo deseo alejarme de ahí.
A lo lejos veo un taxi, como instinto de supervivencia le hago la parada y mientras me aleja de ahí me pasa por la cabeza una especie de regresión  en la que me veo desde que iba camino hacia tu escuela hasta lo vivido en los últimos minutos, inevitablemente las lágrimas se agolpan en mis ojos, no puedo contenerlas y se desbordan como un río embravecido. No sé que rumbo tomar, no interesa.
Cuando llego a una avenida concurrida, le pido al taxi que pare, ya me he puesto distancia suficiente de ti, a partir de ahí necesito caminar, el llorara me ha agobiado y no puedo pensar, sí lo mejor es caminar para poder ordenar mis ideas. Por fin ya no puedo llorar, es como una sensación de vacío. Me doy cuenta de la hora, apenas dieron las 9. Ahora me abruma el pensar que no tengo lugar al cual ir, es muy temprano y no puedo regresar a mi casa, a esta hora debería estar en el colegio. ¿Qué desesperación que puedo hacer para pasar tantas horas si no tengo rumbo? Por lo pronto encuentro un lugar donde desayunar, ahí por lo menos descansaré un rato y podré pensar con más calma. Ahora pienso en el acierto que fue  llevar suficiente dinero. El desayuno por lo menos me tranquiliza, la comida y el café caliente me reconfortan. Todo transcurre lentamente. Llega el momento en el que ahí ya no hay más que hacer. Reaparece el dilema de adonde dirijo mis pasos.
De repente recuerdo que en el cine ay una matine, de nuevo ahí encontrare un lugar para refugiarme. No hay muchas opciones para ver, solo hay dos películas para elegir, una es de acción y la otra romántica. En mi profundo y retorcido masoquismo opto por ver la segunda. Ya en la sala, me doy cuenta que si acaso somos tres personas las que estamos. La inmensidad del lugar acentúa la soledad que percibo. Haber escogido esa película es como echar sal en las heridas, hace que en la oscuridad las lagrimas vuelvan a invadir mis ojos. Pero que pena más profunda siento, te doy mi vida y de ti solo recibo burlas, siempre ha sido lo mismo, primero me das esperanza y al día siguiente me hieres, cómo puede una persona ser tan vil y aparentar semejante ternura. Cómo es que me he puesto en esta situación. Al terminar la película me dirijo al baño, al mirarme al espejo veo las marcas que el llanto ha dejado: mis ojos están hinchados y rojos. Pruebo a mojarme con agua fría, siento que vuelvo a la realidad, por fin es hora de que pueda volver a casa, las horas han pasado. Es raro como siento que la gente me ve, seguro aún se ve que he llorado, espero que camino a casa ya no se note, no tengo fuerzas para dar explicaciones, me siento agotada. Necesito dormir, solo así olvido.
Cuanto tiempo ha pasado desde ese día, este frío me inquieta, el estar en esta habitación asfixia, tu recuerdo es como una gota de agua que cae continuamente produciendo un ruido sordo y roba la tranquilidad que brinda el silencio.  Por mi ventana veo la luna, luce en todo su esplendor e ilumina la alcoba. Mientras la miro me siento hipnotizada, de repente otra vez tu sonrisa vuelve a mi y tu recuerdo me roba el aire, en un arrebato tomo el teléfono…

RECOMENDACIONES GENERALES PARA LOS TRABAJOS DE NARRATIVA

Lectura Imaginación y creatividad I

·         La puntuación y la ortografía, (sobre todo acentos) en la redacción de textos es de suma importancia para proyectar las ideas de manera fiel a lo que el autor dice, por lo tanto siempre es conveniente realizar en la segunda redacción una revisión exhaustiva del texto producido.
·         Es importante mantener la COHERENCIA y COHESIÓN en el desarrollo de las ideas en la redacción del escrito sobre todo cuando se hace alusión a lugares, personajes y tiempos. ( se incluyen algunos textos de soporte acerca de la coherencia y cohesión para la revisión final antes de la publicación.

COHERENCIA

La coherencia es decir las cosas de forma que se entienda una propiedad de los textos bien formados que permite concebirlos como entidades unitarias, de manera que las diversas ideas secundarias aportan información relevante para llegar a la idea principal, o tema, de forma que el lector pueda encontrar el significado global del texto. Así, del mismo modo que los diversos capítulos de un libro, que vistos por separado tienen significados unitarios, se relacionan entre sí, también las diversas secciones o párrafos se interrelacionan para formar capítulos, y las oraciones y frases para formar párrafos. La coherencia está estrechamente relacionada con la cohesión; con la diferencia de que la coherencia es un procedimiento macrotextual y la cohesión es un procedimiento microtextual.*

COHESIÓN
El orden de las palabras en una oración puede variar según la intención del autor, de hecho, en ciertas oraciones, éste dependerá de que se diga una cosa u otra. Antes de empezar a escribir es necesario organizar mentalmente las ideas que se quieren trasladar al papel. Una vez ordenadas en la mente, es necesario identificar las ideas principales y secundarias, elaborando en esquema en el que se escriban en orden y de acuerdo con la importancia de cada una. Es importante el orden de una oración ya que de lo contrario resultará carente de sentido. Más aún, si no es capaz de ordenar lo que se quiere decir de una manera lógica y cuidada, el escrito perderá todo interés. Toda redacción necesita coherencia y cohesión textual.*

Mecanismos de Cohesión
La cohesión usa diversos mecanismos para lograr la conexión o coherencia en algunos casos del texto. Estos son:
Conectores: Los conectores son nexos que indican las relaciones entre las oraciones.
Marcadores Discursivos: Son herramientas que se utilizan para organizar el texto en forma global y así poder identificar qué nos dice cada una de las partes de un texto.
Correferencia: Repetición de los personajes, ideas, fenómenos, lugares, a lo largo de un texto.
Pronominalización: Corresponde al uso de los pronombres. Los pronombres son palabras que sustituyen a otras unidades lingüìsticas (palabras o frases) y asumen su significado.
La cohesión es importante en el área lingüística y para hacer textos.*

* http://es.wikipedia.org/wiki/Redacci%C3%B3n#Redacci.C3.B3n_como_actividad_literaria_o_expresiva

miércoles, 9 de noviembre de 2011


Para mi la imagen representa la rebeldía por el significado que conlleva el gesto de sacar la lengua. También la forma de los labios y la manera en la que esta sacando la lengua muestra sensualidad por que parecen ser los labios de una mujer.

En aspectos de diseño, el logotipo es una representación geometrizada de una acción, es muy sintético y logra representar la forma con pocos elementos, por lo cual podemos decir que tiene un alto grado de pregnancia. El logo esta hecho a dos tintas (negro y rojo). 

La imagen fue creada gracias a un encargo personal de Mick Jagger al diseñador John Pasche en 1970. Cuya finalidad era representar la compañía discográfica de los Rolling Stones y terminó siendo incluido como ilustración de un disco “Sticky Fingers”.

Muchas conjeturas han pasado por estos labios y esta lengua mas allá de representar a la banda o a uno de sus discos. Desde que se creó para identificar los “generosos labios” del cantante de la banda, Mick Jagger, a su significado temporal: muerte debido a que la lengua extendida es un símbolo que la representa.

Pero nada de esto tubo que ver con lo que realmente pensó el diseñador al crearlo. La lengua de los Rolling Stones es un homenaje a la Diosa Kali, diosa hindú de la creación eterna, la vida y la destrucción.


El nombre del grupo fue elegido por la banda por su profundo significado:
Nirvana es el estado de estar liberado tanto del sufrimiento como del ciclo de renacimientos. Es un concepto importante en el hinduismo, jainismo y budismo y suele alcanzarse mediante diferentes prácticas y técnicas espirituales.

Es una sátira de ''Smiley'' un logo que hizo famoso a un diseñador de Seattle ( la ciudad más grande del Estado de Washington)

Kurt Cobain lo dibujó como si estuviese drogado por eso las x en los ojos y la lengua afuera.
Adriana Mendoza Damián 
Sibel Angeles de la Torre

"Las meninas" Joel Peter Witkin

Esta imagen es un homenaje a Velázquez y representa el cuadro "Las meninas" pero con cambios significativos en la expresión plástica y la composición , pero respetando aspectos originales. En la parte posterior se encuentra un personaje idealizando a Jesucrito, en la pared  se encuentran diferentes cuadros de Velásquez. Donde van las meninas hay un perro atado y como Velásquez puso un autorretrato. Joel pone una cámara en su representación a la altura de los ojos del público. Valeria Flores , Violeta Cortés.

Imagen del pintor Hajime Sorayama


Hernández Del Rosal Brenda
Grupo  5051


ANÁLISIS DE IMAGEN ELEGIDA.

Imagen: Del pintor Hajime Sorayama

Para mí es una imagen un tanto sugestiva por obvias razones en cuanto a la vestimenta de la mujer en lencería y corset pero la principal cuestión de representación para mí es esta: el saber si se está ella misma amarrando las cadenas o quitándoselas. Se puede apreciar que tiene un candado abierta sosteniéndolo con la boca, pero no se puede definir si será usado o si previamente se quitó.
La falta de ciertos elementos como una media o el calzón, reflejan una diferencia en cuanto a la personalidad de alguien o en algunos casos, una intensión  de curiosidad o misterio.
El fondo blanco en  contraste con la figura la hace resaltar de forma importante para que se pueda apreciar mejor y todo el peso recae en la figura que es la parte esencial de la composición.
El tono de la piel le da una calidez firme a la imagen y hace ver a la figura femenina con más vida.
El significado como tal puede reflejar o expresar el vínculo o atadura de nosotros mismos como personas y seres individuales y en nosotros está desatar esos lazos para poder lograr una relación con el exterior.
El otro significado es meramente sexual y hace relación a la práctica del Bondage y el Sadomasoquismo.